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Tres razas… Un destino… Nuestra Historia en un Musical. Eso es VENEZUELA VIVA. Una superproducción integrada por 25 artistas en escena entre bailarinas y músicos de extraordinario talento. Es el impactante espectáculo que narra el nacimiento del mestizaje en esta “tierra de gracia”, la lucha por nuestra independencia y la consolidación de nuestra identidad. Durante hora y media, el espectador de VENEZUELA VIVA se verá envuelto por una combinación seductoramente versátil de música, canto, baile, video, narración, vestuario e iluminación, llena de energía y colorido tropical bajo un mensaje de convergencia y pluralidad cultural. Con un mensaje decididamente entusiasta de diversidad humana, VENEZUELA VIVA plantea el mestizaje como una de nuestras más valiosas fortalezas. Desde la llegada de los españoles en 1492 hasta nuestros días, el musical narra nuestra rica evolución exaltando nuestras virtudes y atractivos como nación. Joropo, salsa, tambor, flamenco y muchos otros ritmos se entremezclan a lo largo del show para demostrar no solo la gran versatilidad de nuestra música y sus intérpretes, sino el don especial que tiene la mujer venezolana para bailar a compás universal. Durante el show, el aporte de una variada composición de videos en pantallas simultáneas sumerge al público en una mágica atmósfera que lo transporta ágilmente por los diferentes acontecimientos históricos y por espectaculares parajes de la geografía venezolana. La fascinante historia va acompañada por la narración de bellos textos poéticos relacionados con cada etapa. Fastuosos vestuarios y un impecable diseño de iluminación complementan esta sensación de convergencia cultural. Con una trayectoria que supera las 120 funciones internacionales en países como Gran Bretaña, Alemania, Holanda, Suiza, Estados Unidos y México, este musical es una producción de la FUNDACION VENEZUELA VIVA, cuya misión es promover los valores culturales venezolanos alrededor del mundo a través de la creación de espectáculos artísticos de gran escala, bajo el lema “ILUSTRAR ENTRETENIENDO”.
EL MESTIZAJE La palabra MESTIZAJE (del latin mixticius de “mezcla”) es la palabra que mejor refleja lo que en definitiva es Venezuela, y Latinoamérica toda. Específicamente en nuestro país, el proceso de mestizaje ha sido probablemente el más intenso proceso de fusión racial que haya existido en la historia de la humanidad, si se le considera en toda su dimensión: biológica, histórica, social y cultural. Durante más de 5 siglos, tres grupos étnicos (indígenas, blancos y negros) se han entremezclado profundamente y en similitud de proporciones como en ninguna otra parte del mundo. Hay razones históricas que avalan esto, y circunstancias sociales y geo-políticas específicas que confluyeron en nuestro territorio para que así sucediera. Como consecuencia de ello se ha generado en Venezuela no solo una realidad cultural única y excepcional con respecto a todas las manifestaciones del arte y la vida en general, sino una percepción colectiva muy valiosa de que todos pertenecemos a una sola raza “mestiza”, la cual se siente respetuosa de la diversidad de sus componentes originarios, y al mismo tiempo orgullosa del resultado de su maravillosa mezcla. Esto es lo que ha sucedido durante más de 500 años en esta tierra de gracia, y lo que VENEZUELA VIVA muestra espectacularmente en tan solo 90 minutos.
UN POCO DE HISTORIA El término MESTIZO sirvió en principio para denominar en la América colonial al hijo de un español y una india, si bien el término es igualmente válido para cualquier otro tipo de cruzamiento biológico interétnico. Mestizo fue también el resultado del cruce entre españoles y negros, llamados mulatos; y también el cruce de indios y negros cuyos resultantes fueron llamados zambos. El mestizaje de españoles e indios se inició en el primer viaje de Cristóbal Colón y posteriormente se diversificó y profundizó al siglo siguiente por la integración de los esclavos africanos traídos a Venezuela. El mestizaje aumentó con el proceso de colonización por razones muy diversas: el escaso número de mujeres españolas durante los primeros años de colonización (apenas un 10% de los hombres); los factores de prestigio favorables a la unión de mujer india con el español; los escasos prejuicios raciales de éste (el español tenía muchos prejuicios religiosos y hasta sociales, pero no raciales); los regalos de mujeres indígenas a los conquistadores como garantía de tratados de paz; la juventud de los pobladores ibéricos (su promedio de 25 años); y la ruptura de los rígidos patrones culturales ibéricos en el medio americano. La rapidez y amplitud en la formación de la población mestiza se explican entonces básicamente porque entre los españoles no existían trabas étnicas para cohabitar con personas de cualquier grupo racial, y porque la conquista fue una empresa masculina en la que escasearon las mujeres blancas. La escasa entrada de mujeres europeas obligó en todo tiempo al conquistador o al colono español a requerir los favores de indias y negras. En efecto, ya finalizando el período colonial no abundaban los blancos venezolanos que pudiesen alegar una limpieza absoluta de sangre. Otro factor importante es que durante el siglo XVI los conquistadores encontraron una fuerte resistencia indígena, liderada por los caciques Guaicaipuro, Tamanaco, Chacao, Mara y otros, que mantuvieron en jaque a los españoles hasta fines del siglo XVII, condicionando un proceso de colonización más bien lento. Esto contribuyó a una presencia numérica más equilibrada de los tres grupos raciales a favor de la mezcla. No fue como el mestizaje de otras regiones como Cuba y Las Antillas donde el exterminio de los indígenas fue relativamente rápido quedando solo dos grupos (blancos y negros) para mezclarse. Adicionalmente, es un hecho que en Venezuela los españoles se unieron a las indígenas y negros sin mayores recelos desde que despuntó el siglo XVI. Esta realidad étnica obliga a sostener que la población histórica de Venezuela estuvo integrada cada vez más de “blancos no tan blancos, de indios no tan indios, y de negros no tan negros”. Posteriormente, otra de las razones determinantes en este proceso de mestizaje tan profundo es que Venezuela fue una Capitanía General y no un Virreinato como el de Nueva Granada. Esto implicó que circunstancias dentro del orden político-social desembocaran en una realidad más horizontal y por así decir “desenfadada” a la hora de determinar la motivación y el ambiente de los tres grupos étnicos para mezclarse. Entre otras cosas, mucho menos mujeres blancas procedentes de Europa se establecían en Venezuela por no ser esta un Virreinato, quedando así en mayor proporción los grupos de mujeres mestizas, indígenas y negras elegibles para la unión y la procreación. De hecho, la misma España consideró por un largo tiempo a Venezuela como un territorio sin excesivo valor. Antes de alcanzar en 1777 el rango de Capitanía General, Venezuela estuvo subordinada a la Real Audiencia de Santo Domingo hasta 1717 y, posteriormente, al Virreinato de Nueva Granada. Desatendida en su colonización por carecer de metales preciosos, Venezuela recién fue apreciada por los reyes borbónicos cuando emergió como productora de cacao en la segunda mitad del siglo XVIII. Venezuela colonial fue un archipiélago de regiones atomizadas, porque no tuvo, a diferencia de otras colonias, un producto central alrededor del cual se vertebrara toda la economía. Recién a fines de la colonia, el cacao se constituyó en el eje del proceso de integración económica. Pasando al siglo XX, y tomando en cuenta la realidad histórica de ese período en Venezuela y los procesos migratorios provenientes de Europa, la condición mestiza adquiere aun mayores proporciones. Hoy día somos 25 millones de habitantes en el país. Entre 1938 y 1970 se formó en Venezuela una realidad poblacional realmente novedosa, porque entraron para quedarse y multiplicarse más españoles que todos los que habían venido desde Cristóbal Colón hasta la muerte de Gómez; vinieron muchos más italianos o portugueses que los esclavos negros traídos de África en toda nuestra historia; y el número de europeos venidos después de la II Guerra Mundial supera al total de los indios que había en Venezuela a la llegada del primer europeo en tiempos de Guaicaipuro. Es por eso que el actual mestizaje venezolano es más rico y variado que el que vivió Francisco de Miranda. A los ya mencionados habría que añadir millones de latinoamericanos – sólo los colombianos y sus hijos superan al total de la población venezolana de 1908 – y tendríamos que contar la valiosísima presencia nacional de árabes, llamados “turcos”, de decenas de miles de judíos y de centroeuropeos. Como resultado de todo ello somos 25 millones de venezolanos con un enriquecido mestizaje biológico y cultural.
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